El cerebro es una fábrica de excusas.

jueves, 6 de abril de 2017

Una sorpresa de 100 años en forma de carta.

Adqurí un libro hace muy poco. Tres euros en el Mercat de Sant Antoni.
El Libro de la Salud, de Ricardo Pradels;  editado por Luis Gili en 1914, en Barcelona.
Al abrirlo me encuentro en su interior una carta. La carta en si es una respuesta del autor del libro a un lector, y por lo visto propietario del libro, don Manuel Girbau, residente en Sabadell y fechada en Palencia, el 5 de octubre de 1916.
Todo en si no es más que una anécdota, pero el estilo de letra, la forma de dirigirse, los detalles de la despedida y la manera de relacionarse dan fe de un comportamiento y una urbanidad que ya ha desaparecido.
Le dejo con la carta. Cuanto menos curiosa.

Adqurí un llibre fa molt poc. Tres euros en el Mercat de Sant Antoni.
El Llibre de la Salut, de Ricardo Pradels; editat per Luis Gili en 1914, a Barcelona.
En obrir-ho em trobo en el seu interior una carta. La carta en si és una resposta de l'autor del llibre a un lector, i segons sembla propietari del llibre, don Manuel Girbau, resident a Sabadell i datada a Palència, el 5 d'octubre de 1916.
Tot en si no és més que una anècdota, però l'estil de lletra, la forma de dirigir-se, els detalls del comiat i la manera de relacionar-se donen fe d'un comportament i una urbanitat que ja ha desaparegut.
Li deixo amb la carta. Com menys curiosa.










14 comentarios:

Francesc Puigcarbó dijo...

els llibres de vell són un calaix de sastre on s'hi troba de tot, dedicatories, alguna foto, en el teu cas una carta, no saps mai que t'hi trobaràs.

salut.

Mª Trinidad Vilchez dijo...

Que bonito, y que sorpresa más agradable, tenía una letra muy buna y culta además de una educación exquisita .Yo conocía a unos Girbau en Sabadell, vivían en el centro creo que en la calle de La Salut.
Que troballa tan preciosa.
Bon dia MIQUEL, un abrazo grande.

Tot Barcelona dijo...

Cert, FRANCESC PUIGCARBó. Vaig pensar amb tu, per aixó de Sabadell ¡¡
salut

Sii MTRINIDAD. Y las explicaciones , la forma de despedirse, la letra de plumilla...pensé en todo aquello y en el trasporte de la carta, que supongo se haría en calesa o en carro, por los caminos de barro...porque de Sabadell a Palencia hay un buen trozo...
Bon día MTRINIDAD...bon día...como siempre, el deseo más preciado...salut

Cayetano Gea dijo...

Ese hallazgo es una maravilla, un libro con "relleno" del propio autor, como la carne mechada, la letra dentro de la letra... esto daría pie a a una novela de misterio: las claves para acceder al lugar que te conduzca al centro de la Tierra, al infierno o al paraíso.
Un saludo, Miquel.

Rodericus dijo...

Coincido con Cayetano de que algo así podria ser el comienzo de una estupenda novela.

El arte de redactar cartas era algo que todavía era motivo de lecciones en la clase de lengua cuando yo iba a primaria. Te enseñaban como encabezar una carta, como estructurarla y como despedirte con cortesía y elegancia.

Durante años practiqué el arte de la correspondencia ( mis tiempos en la Armada, con familia distante, etc. ) procurando tener una caligrafía legible y elegante, sin cometer errores gramaticales y procurando extenderme lo necesario como para no parecer ni un telegrama, ni tampoco largar un "rollazo" interminable de cinco folios.

Es algo que se podria extrapolar a la redacción de correos electrónicos, ya que recibo algunos que.... ¡¡ no quiero ni imaginar como serian sin el corrector automático y escritos a mano !!.

Un arte en vías de extinción a manos del correo electrónico, los whassaps de marras y los sms.

Un abrazo.

Tot Barcelona dijo...

Cierto, CAYETANO GEA, un relleno del lleno.
Algo anexo que no podrá ir nunca separado.
Un abrazo
salut

QuE bueno RODERICUS...

Y diré más, todo induce a pensar (de lo particular a lo universal), que la disciplina hace que uno sea mas proclive a usar lo justamente necesario, en costos de espacio, tiempo y dinero.
Eran, Vive Dios, otros tiempos, pero mucho más provechosos para el intelecto del ser humano.
Salut

El peletero dijo...

Benvolguts tots,

Jo també m'he trobat alguna carta dins del llibre acabat de comprar al Mercat de Sant Antoni. Recordo una que era una carta d'amor.

La cal·ligrafia d'aquesta que tu t'has trobat, Miquel, em recorda la dels pares i tiets, quan s'ensenyava aquest difícil i bonic art, perquè era indispensable entendre per a tothom el que hom escriu en un paper.

També escrivia jo moltes cartes abans, i ara ho segueixo fent amb els nous mitjans informàtics, i continuo encapçalant les missives amb un: Estimat... o Benvolgut...

En fi, qui no escriu (escriure és tan important com llegir, o més) és perquè no vol.

Una abraçada a tothom i que continueu bé de salut.

El Peletero.

Tot Barcelona dijo...

Cert, EL PELETERO, aixó d´escriura és va perdent.
Caligrafía ¡¡¡ Gotica ¡¡¡ aggg ¡¡¡ els tinters i la plumilla ¡¡¡
Salut
Cuidat ¡

AMALTEA dijo...

Es emocionante encontrar dentro de un libro una carta del autor al lector...y de 1916.
Un tesoro que te esperaba durante cien años más. Me encanta cuando ocurren estas casualidades o no tan casualidades. Además, es un testimonio de cómo ha cambiado la sociedad, en las formas y en el fondo.
Felicidades por el hallazgo.

Abrazos

Tot Barcelona dijo...

Un regalo de verdad, AMALTEA.
Un abrazo
Salut

Fackel dijo...

En varias ocasiones he encontrado cartas, anotaciones o hasta cuadernos dentro de libros tirados en montón en mercadillo. La sensación que tales hallazgos me producen son difíciles de definir. Si es una carta, te conviertes en emisor o receptor de la misma. Si es un cuaderno de caligrafía, te crees ser el alumno. Si un cromo o varios, te ves coleccionista. Y a la vez uno no puede dejar de pensar en la pérdida de otros.

AMAJAIAK dijo...

Qué gracia! que sorpresa! es como cuando coges libros de la biblioteca, que aparecen cosas solo que ésta es más auténtica.

Tot Barcelona dijo...

Cierto FACKEL, esta vez he sido receptor de una emisión con la que no contaba.
Salut

Esta vez ha sido una sorpresa, porque pone fecha, lugar, dirección a quien va emitido y a la vez lo mismo del emisor...cien años como si nada..
Salut AMAJAIAK.

Enric H. March dijo...

Un fantàstic regal sorpresa!